Publicado en abril

El árbol …

… de tu vida

Los árboles del paraíso son dos árboles que aparecen en el Antiguo Testamento en la historia del Jardín del Edén. Uno de ellos es conocido como el “Árbol del conocimiento del bien y del mal y el otro es el Árbol de la vida.

 

Klimt_Tree_of_Life_1909

http://trianarts.com/gustav-klimt-baumgarten-austria1862-1918/#sthash.9mY0my5Q.dpbs

Gustav Klimt

Según el Génesis, estaba prohibido para Adán y Eva comer del Árbol del conocimiento del bien y del mal.

La narración del Edén, cuenta cómo Dios creó al primer hombre y lo colocó en un jardín paradisíaco en Edén. Antes de crear a la primera mujer, Dios le dice al hombre que él puede comer la fruta de cualquier árbol en el jardín exceptuando el del conocimiento del bien y el mal. Y le advierte que si come de él morirá. Por tanto éste es el árbol de la muerte en contraposición con el árbol de la vida, el del medio del jardín. Dios luego forma a la primera mujer y termina con la nota de que “estaban desnudos sin sentir vergüenza”. Una serpiente tienta a la mujer a comer de la fruta con la promesa del conocimiento.

El autor narra que la serpiente -a la que describe como el animal más astuto que Yavé había creado- pregunta a la hembra sobre que su señor les mandó que no comieran de ningún árbol del jardín. Yavé había dicho al hombre que podía comer de todos excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero la mujer le responde a la serpiente que su señor les dijo que podían comer de todos excepto del árbol que estaba en medio del jardín, el cual era el de la vida. Por eso la serpiente le dice la verdad: que pueden comer de él y que no morirán. Sólo después de comer del de la ciencia del bien y del mal (el de la muerte) y “morir” de vergüenza, cuando Yavé interroga a la hembra, ésta declara que la serpiente le engañó o tentó, y Yavé, creyendo cierto que la serpiente engañó, maldice a la serpiente.
Tanto el hombre como la mujer comen, volviéndose conscientes de su desnudez y sintiendo vergüenza. Dios, consciente de que los primeros humanos también tienen conocimiento, los expulsa del jardín del edén para evitar que coman también del Árbol de la Vida.
Dios, luego de esto, puso querubines al oriente en el huerto del Edén y una espada ardiente que se revolvía para impedir que el hombre volviera al Jardín.
Adán y Eva ya no tuvieron más acceso al árbol de la vida (ya no podrían vivir para siempre). Según el texto bíblico, murieron finalmente y su descendencia moriría también.

El árbol del conocimiento del bien y del mal, también llamado árbol de la ciencia del bien y del mal, es presentado como el instrumento de la caída de Adán. A diferencia del árbol de la vida que se presenta como unidad, el árbol del conocimiento del bien y del mal presenta una dualidad.

El mayor conocimiento adquirido fue la capacidad moral: los seres humanos comenzaron a juzgar si los hechos eran buenos o malos (como la desnudez natural) y se dieron cuenta de las consecuencias de sus actos (se sintieron avergonzados). El acto de desobediencia abrió los ojos de Adán y Eva al mal.

El Árbol de la Vida

El Árbol de la vida es uno de los símbolos más extendidos en diversas mitologías y una metáfora de la descendencia común de la vida en la Tierra. Este segundo árbol ofrecía la vida eterna a quien lo comiese. Luego del “pecado original”, Dios expulsa a Adán y Eva del Paraíso para evitar que comiesen de él.
Se hace una descripción explícita sobre el árbol de la Vida en el libro del Apocalipsis, en el Nuevo Testamento, donde se dice que al vencedor se le dará de comer del árbol de la vida que “está en medio del paraíso de Dios” (Apocalipsis 2:7). Igualmente se menciona que está ubicado en medio de la calle de la ciudad, en la cual a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones (Apocalipsis 22:2).

 🌴🌴🌴🌴🌴🌴🌴🌴

Buenos días!!!
Aquí os dejo un saludo y un poquito de arte, del séptimo.

 🌼🌼🌼🌼🌼
https://m.youtube.com/watch?v=8wwQmg9x6OU

Crítica decine21.com
Dios tiene un plan

La historia de Jack O’Brien, el mayor de tres hermanos, que vive con sus padres. Pero enmarcada audazmente en el cosmos bajo la mirada divina, de modo que se convierte en sinfonía de belleza extraordinaria. Su existencia discurre en el seno materno, en su infancia a las puertas de la adolescencia en el Texas de los años 50, y en la actualidad. La existencia cotidiana, con muchos momentos felices por crecer en plena naturaleza, jugando con sus hermanos y amigos, y abrazado por el cariño materno, se ensombrece en parte por ese sufrimiento que forma parte de la vida, y al que no es ajeno un padre severo de modos autoritarios, al que no puede evitar juzgar y condenar.
Resulta difícil expresar con palabras lo que significa este poema visual y sonoro que funciona a modo de plegaria, se trata de una auténtica profesión de fe, algo nada corriente en los tiempos que corren. La película se inicia con una cita bíblica del libro de Job, que alude a cómo Dios concede y quita los bienes providencialmente, en muchas ocasiones sin que el hombre pueda entender por qué ocurre así. Y realmente el grandísimo y esquivo cineasta Terrence Malick (Malas tierras, Días del cielo, La delgada línea roja, El nuevo mundo) no hace otra cosa que seguir a los miembros de una familia católica –sobre todo a los padres y al hijo mayor–, que siempre se han apoyado en Dios, pero cuya fe se ve puesta a prueba –como la cualquier otro hijo de vecino– por los acontecimientos de la vida diaria. Y lo hace centrado el tiro en momentos ordinarios, agradables y desagradables, y manejando con voz en off los conceptos básicos que ayudan a configurar una vida lograda, donde son básicos el amor y el perdón. No faltan los momentos de duda, la prueba del sufrimiento, la rebelión contra Dios, la tentación del pragmatismo, la constación de que, citando a san Pablo, uno hace lo que no quiere.
Ésta es verdaderamente una obra en la que no debe haber un verso suelto, todas las piezas son importantes. Los actores adultos –Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn– y los niños –Hunter McCraken sobre todo, pero también Laramie Eppler– están estupendos, aun siendo conscientes todos de que ninguno puede autodenominarse protagonista principal. Ellos están al servicio de una trama que les sobrepasa, y que pretende hablar nada más –ni nada menos– que del sentido de la existencia, de dónde venimos y adónde vamos. Por eso no es caprichoso, para nada –aunque sí valiente– que Malick nos entregue imágenes de gran belleza –compuestas por magos de los efectos visuales como Douglas Trumbell y Dan Glass, con el director de fotografía Emmanuel Lubezki– para mostrarnos un mundo primigenio en el que nada –y cuando decimos nada, queremos decir nada– ocurre por casualidad. O la estudiada banda sonora de la película, donde aparte de la música original de Alexander Desplat hay una selección exquisita de temas maravillosos de Mahler, Berlioz, Brahms, Schumann, Bach, Mozart, Jovanovic, Preisner… El film ganó la Palma de Oro en Cannes con todo merecimiento.

Anuncios

Autor:

¿Que se necesita para ser feliz? Simplemente, ganas de vivir.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s